Así como en nuestra vida profesional, en la social y familiar, todos nosotros tenemos una necesidad constante de relacionarnos con iguales, niños, adolescentes, etc. Unas relaciones que en ocasiones pueden ser tortuosas, cuando sentimos que manipulan nuestra voluntad para doblegarla a proyectos ajenos... y, aún sabiéndolo, somos incapaces de decir "no". La negativa se nos hace incómoda, pero cooperar de forma forzosa nos produce insatisfacción íntima y una negación de la autoestima. A partir de técnicas cognitivo conductuales la terapia asertiva nos enseña como afirmar los derechos propios sin manipular los ajenos, pero sin actuar de forma defensiva.
lunes, 18 de marzo de 2013
domingo, 17 de marzo de 2013
ACERCA DE ANSIOLÍTICOS E HIPNÓTICOS..
Ansiolítico:
“Dícese del fármaco que actúa sobre el SNC, reduciendo el nivel de
intranquilidad del paciente y también el grado de excitación propio de la
ansiedad”.
Hipnótico:
“Dícese del fármaco que induce al sueño”.
Los primeros fármacos
empelados con efecto hipnótico y ansiolítico dejaron de utilizarse por su gran
toxicidad. Alrededor de 1959, el descubrimiento de las benzodiazepinas supuso
un cambio positivo y fue en 1977 cuando
el avance fue significativo al identificar receptores específicos para las
benzodiazepinas en el organismo ligados al receptor GABA (neurotransmisor
inhibidor del SNC) y a los canales del cloro. Aunque sus efectos secundarios no
son muy peligrosos, si que producen dependencia al emplearlos durante periodos
largos de tiempo, por lo que se aconseja el uso restringido de los mismos y
durante periodos no demasiado largos. Aparte de los efectos ansiolíticos, las
BZD también poseen efectos hipnóticos, miorrelajantes y anticonvulsivantes. Son
un grupo de fármacos que producen enlentecimiento de las funciones nerviosas,
por lo que producen relajación o sensación de calma.
TIPOS.-
Actualmente se usan en el
tratamiento de la ansiedad y del insomnio los siguientes grupos:
a) BZD
que por su estructura química pertenecen a unos de los tres grupos que citamos:
las 1,4-BZD; las 1,5-BZD, y las BZD tricíclicas. Podemos diferenciar entre BZD
que son de acción corta (entre 2 y 10 horas) y de acción larga (más de 60
horas). Acción corta: alprazolam
(Trankimazín®), Midazolam (Dormicum®) Acción larga: clorazepato (Tranxilium®), lorazepam
(Orfidal®), Bromazepam (Lexatín®), etc…
b) Azapironas,
sustancias que no ejercen acción sobre los receptores benzodiazepínicos,, sus
efectos están más ligados a la serotonina. Como ejemplo, encontramos la buspirona, que se caracteriza porque su
efecto ansiolítico no es inmediato, se produce tras dos semanas de ingesta. No
ocasiona tolerancia ni dependencia por lo que es indicada para cuadros crónicos
de ansiedad. También en ansiolisis veterinaria (perros y gatos sobre todo)
c) Betabloqueantes:
su actuación se produce sobre los receptores beta-adrenérgicos, reduciendo los
síntomas somáticos de la ansiedad (temblor y palpitaciones). Ejemplo:
propanolol utilizado mayoritariamente para la ansiedad situacional o de
ejecución, (exámenes, hablar en público, etc).
d) Hipnóticos
no benzodiazepínicos. Ejemplo de ellos son las imidazopirinas (Zolpidem) y las
ciclopirrolonas (Zoplicona). No producen somnolencia durante el día, ni
ansiedad de rebote, sólo presentan síntomas de abstinencia durante tras su
retirada, de manera ocasional.
e) Hipnóticos
derivados de BZDs: lormetazepam (Loramet®), Flunitrazepam (Rohipnol®),
Triazolam (Halción®).
INDICACIONES.-
-Trastorno de ansiedad
generalizada.
-Trastorno de pánico.
-Reacciones a estrés grave
y trastornos de adaptación.
-Trastornos no orgánicos
del sueño.
-Síndrome de abstinencia
alcohólica.
-Trastornos de ansiedad
fóbica.
Trastornos disociativos (de
conversión).
-Trastornos psicóticos, con
componente de ansiedad.
- Espasticidad muscular.
- Somatizaciones diversas
EFECTOS SECUNDARIOS.-
Son pocos y suelen
desaparecer al ajustar las dosis. Uno de los efectos más importante es la tolerancia y la dependencia. Esta última
surge cuando se tiene un consumo continuado de unos cuatro meses. Se produce un
aumento de la tolerancia, un deseo o
necesidad de ingerir el fármaco y la aparición de síntomas de abstinencia si su
reducción es brusca. Tiene más riesgo de padecer dependencia las personas que
poseen antecedentes de dependencia a otras sustancias.
Entre los efectos
secundarios más comunes se encuentran: somnolencia, fatiga, debilidad,
confusión, dolor de cabeza, mareo, disartria, amnesia anterograda , reducción
de la capacidad intelectual y de la concentración, confusión y desorientación,
efectos anticolinérgicos como sequedad de boca y visión borrosa, disfunciones
sexuales, nerviosismo, sensación de cansancio, etc. La intoxicación por
sobredosis en grado máximo, puede ser el coma y la depresión respiratoria. Para
tratarla se administra un antagonista del receptor benzodiazepínico, flumacenil
(Anexate®).
CONTRAINDICACIONES.-
-Apnea del sueño.
-Glaucoma de ángulo
estrecho.
-Trastornos hepáticos.
-Antecedentes de
dependencia alcohólica.
-Trastornos respiratorios.
-Diabetes
insulino-dependiente.
-Insuficiencia cardíaca
congestiva.
-Hipotiroidismo.
INTERACCIONES CON OTROS
FÁRMACOS.-
-Alcohol.
-Opiáceos
-Antihistamínicos.
-Anticonceptivos orales.
-Anticonvulsivantes.
-Antidepresivos.
-Antiácidos.
-IMAO.
-Haloperidol.
-Fluoxetina.
-Teofilina.
-Antiepilépticos.
Al paciente hay que
recomendarle que el uso de ansiolíticos debe ser restringido, con dosis mínimas
y por periodos cortos de tiempo, y que su retirada, para evitar síndromes de
abstinencia (ansiedad, irritabilidad, fatiga, insomnio, espasmos o dolores
musculares, sudoración, etc) debe hacerse de manera gradual, durando esta
varias semanas. También es conveniente advertirle que durante el tiempo que dure
el tratamiento intente evitar tareas que exijan coordinación motora y
concentración, no ingerir alcohol ya que potenciará los efectos del fármaco,
pudiendo llegar a producir depresión respiratoria.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Sobre el poco control de la conducta del psicópata...
Aparte de ser impulsivos -actúan sólo por la satisfacción del momento-, los psicópatas reaccionan rapidísimamente a lo que pueden procesar como insultos o desaires. La mayoría de nosotros tenemos poderosos controles inhibitorios sobre nuestra conducta; incluso nosotros si quisieramos responder agresivamente no podríamos hacerlo. En los psicópatas este control inhibitorio es débil y la mínima provocación sobra para sacarlos de sus casillas. Como resultado de ello, tienen la cabeza ardiente y responden a la frustración, al fracaso, al orden y a la crítica con rápida violencia, amenazas y ataque verbal. Se sienten ofendidos con facilidad. Ante cosas sin inportancia responden con enfado y agresividad y, habitualmente, en un contexto que para los demás no es el adecuado. Pero sus explosiones, que pueden ser exageradas, son generalmente de corta duración y cuando finaliza el episodio, actúan con total normalidad.
domingo, 10 de marzo de 2013
La estafa prohibicionista
En el sigiente enlace os hacemos partícipes de un artículo de opinión que nos publicó la Universidad Carlos III de Madrid sobre cómo la prohibición en materia de drogas agrava el problema actual. Esperamos que lo disfruteis al igual que nosotros al escribirlo.
http://universitas.idhbc.es/n05/05-05.pdf
http://universitas.idhbc.es/n05/05-05.pdf
jueves, 7 de marzo de 2013
SOBRE LOS ANTIPSICÓTICOS...
ANTIPSICÓTICOS:
“Que se opone a los
trastornos mentales”.
Los primeros antipsicóticos
aparecidos en 1950 han sido los fármacos de elección para las psicosis hasta
finales del siglo XX que aparecieron nuevos productos. Los primeros bloqueaban
los receptores dopaminérgicos, los nuevos, tienen una acción más amplia,
afectan a otros neurotransmisores, y más selectiva, en teoría se cree que
poseen menos efectos secundarios, pero no está confirmado en la eficacia
clínica.
TIPOS DE ANTIPSICÓTICOS:
a)
Antipsicóticos típicos: fueron los primeros
en introducirse, actúan sobre los síntomas psicóticos positivos (alucinaciones,
delirios, trastornos formales del pensamiento, conducta extravagante y síntomas
catatónicos), pero no sobre los negativos. Sus efectos secundarios son de tipo
extrapiramidal y discinésico. Ejemplos: haloperidol, clorpromazina, levomepromazina,
tioridazina, trifluoperazina, perfenazina, clotiapina, flufenazina, etc.
b)
Antipsicóticos atípicos: introducidos más
recientemente, y parece que además de actuar sobre los síntomas psicóticos
positivos, también lo hacen sobre alguno de los negativos (apatía marcada,
empobrecimiento del lenguaje, bloqueo o incongruencia emocional y retraimiento
social) no presentan efectos de tipo extrapiramidal, o ellos son mínimos.
Ejemplos: clozapina, risperidona, olanzapina, quetiapina, ziprasidona, etc. Tampoco
está avalado por la eficacia clínica que esto sea puntualmente así, sólo
existen indicios para pensarlo.
INDICACIONES.-
-Esquizofrenia.
-Trastorno de ideas
delirantes persistentes.
-Trastornos psicóticos
agudos y transitorios.
-Trastorno de ideas delirantes
inducidas.
-Trastornos
esquizoafectivos.
-Episodio maniaco y fase
maníaca en el trastorno bipolar. (Antigua Psicosis maníaco depresiva).
-Episodio depresivo grave
con síntomas psicóticos, en trastorno bipolar y en trastorno depresivo
recurrente.
-Psicosis secundaria a
trastorno mental orgánico o consumo de
determinadas sustancias.
Los antipsicóticos ejercen
sobre la esquizofrenia efectos de varios tipos: actúan específicamente sobre
los delirios, las alucinaciones, los trastornos formales del pensamiento y los
síntomas catatónicos, reducen la agitación, evitan que se desarrollen nuevos
síntomas psicóticos y previenen recaídas
(no siempre).
En cuanto a las dosis, es
conveniente comenzar por dosis bajas, que se podrán ir aumentando en función de
la respuesta del paciente. Si instauramos el fármaco a dosis altas pueden
incrementarse la aparición de efectos adversos a corto y largo plazo.
No es aconsejable utilizar
conjuntamente varios neurolépticos. Si pasado un mes o mes y medio, desde la instauración del
fármaco no se obtiene respuesta clínica, es conveniente cambiar a otro. Se
recomienda la utilización de antipsicóticos atípicos por menos presencia de
efectos secundarios, aunque su coste es más elevado.
Como terapia de
mantenimiento, los antipsicóticos, reducen el número de recaídas. Si hablamos
de personas que sólo han sufrido un episodio de la enfermedad, en ocasiones
será posible pasado un tiempo de estabilización de la misma, proceder a su
reducción incluso de forma completa. Cuando hablamos de episodios repetidos, se
ha de mantener de manera indefinida y constante, ya que la administración
intermitente está comprobado que aumenta la tasa de recaídas. Es muy
conveniente educar al paciente para que presente adherencia al tratamiento.
EFECTOS SECUNDARIOS.-
Distinguiendo únicamente
entre fármacos típicos y atípicos, podemos indicar que los efectos secundarios
más comunes de los típicos son: efectos extrapiramidales como
pseudoparkinsonismo, acatisia, distonias agudas, discinesias tardías, sedación,
somnolencia, hipotermia, síndrome neuroléptico maligno (hipertermia, efectos
extrapiramidales severos y disfunción autonómica), efectos anticolinérgicos,
hipotensión, trastornos endocrinos, (efectos antihistamínicos), dermatosis, arritmias cardíacas, insomnio,
agitación, ansiedad, ganancia de peso, sedación. Con respecto a los atípicos:
disminución del umbral convulsivógeno, efectos anticolinérgicos, aumento de
peso, agranulocitosis, leucopenia, dolor abdominal, disfunciones sexuales por
cambio en la prolactina, cambios en el metabolismo de la glucosa y en las
pruebas hepáticas, ligero incremento del espacio QT del electroencefalograma.
CONTRAINDICACIONES.-
En general, se deben de
utilizar con precaución en personas que tengan enfermedad cardiovascular, epilepsia,
trastorno respiratorio crónico, hipoglucemia, cuando existan convulsiones, y a
personas que tengan historia de aumento del espacio QT, de infarto de
miocardio, de arritmias o de insuficiencia cardíaca descompensada.
INTERACCIONES CON OTROS
FÁRMACOS.-
La nicotina y la
carbamazepina reducen los niveles de olanzapina. El ketoconazol y la nefazodona
aumentan los niveles de quetiapina. Algunos de ellos interaccionan con
diuréticos, fármacos cardioactivos, sedantes, hipotensores, antiácidos,
anticolinérgicos, litio, antiepilépticos, antidepresivos.
Es recomendable que al
paciente se le informe de la importancia de tomar la medicación el tiempo que
se le prescriba. También es de gran importancia que tome conciencia de su
enfermedad. Es complicado comunicar al paciente y a su familia que es
conveniente continuar con la toma de medicación durante cinco años o
indefinidamente si se han producido dos o más brotes psicóticos, con el fin de
prevenir recaídas.
martes, 5 de marzo de 2013
ACERCA DE LOS ANTIDEPRESIVOS Y SUS INDICACIONES...
“Fármaco que eleva el tono del ánimo, se usa
para combatir la depresión”.
El
primer antidepresivo que se introdujo dentro del campo clínico de la
psiquiatría a partir de los años 50, fue la imipramina, en décadas posteriores
aparecieron los denominados tricíclicos (ADT) y también los inhibidores de la
monoaminooxidasa (IMAO), los cuales logran una mejoría o remisión de síntomas
en el 65% de los casos. Elevan el estado de ánimo en personas deprimidas, no en
sujetos normales. A mediados de los años 80 se introdujeron los primeros
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), con menos
efectos secundarios que los anteriores y una pauta de administración más
simple. Pese a las ventajas respecto a los primeros, en cuanto a tasas de
recuperación, no han supuesto un incremento de las mismas. Como desventaja
encontramos sus mayores costes económicos en comparación con los clásicos. Se
ha observado por estudios que una combinación de farmacoterapia y tratamiento
psicológico de corte cognitivo conductual incrementa las tasas de remisiones.
Se ha ampliado el ámbito de uso de los antidepresivos al tratamiento de
patologías como el TOC, trastornos por angustia, fobias, trastorno por estrés
post-traumático, bulimia, trastorno de control de los impulsos, etc.
TIPOS DE ANTIDEPRESIVOS:
A)
Tricíclicos y tetraciclicos (ADT): con una
estructura química tridimensional que parece estar ligada a su actividad
terapéutica (Amitriptilina, imipramina, etc.).
B)
Inhibidores selectivos de la recaptación de
serotonina (ISRS). (Paroxetina, sertralina, escitalopram, fluoxetina).
C)
Inhibidores de la recaptación de serotonina
y noradrenalina (IRSN). (Venlafaxina)
D)
Inhibidores de la monoaminooxidasa
irreversibles (IMAO) y reversibles (RIMA). (Fenelzina, isoniazida,
tranicilpromina)
E)
Noradrenérgicos y selectivamente
serotoninérgicos (NaSSA) (Mirtazapina)
F)
Inhibidores selectivos de la recaptación de
noradrenalina (ISRN). (Trazodona, nefazodona)
G)
Inhibidores selectivos de la recaptación de
dopamina (ISRD). (Bupropion).
INDICACIONES.-
Alrededor de un 65% de
personas que presentan un episodio depresivo mayor mejoran con la toma de
antidepresivos, pero también un porcentaje alto de cuadros depresivos son
recurrentes. Presentan buena respuesta a este tipo de fármacos quienes poseen
antecedentes personales de buena respuesta en episodios previos y antecedentes
familiares de primer grado también son buenos respondedores, cuando existen
síntomas como el despertar precoz, pérdida notable de apetito y peso,
inhibición o agitación psicomotriz, anhedonia marcada y empeoramiento matutino.
En contraposición, presentan mala respuesta al tratamiento: las depresiones
atípicas, las distimias, y los trastornos de personalidad asociados. A nivel
psicosocial, existen factores que se asocian con altas tasas de cronicidad y de
recurrencia, como son: pocas o nulas relaciones sociales, baja autoestima y
poco soporte social.
Así, podemos citar como
indicaciones típicas de estos fármacos las siguientes:
-Trastornos afectivos: - episodios depresivos
- trastorno depresivo recurrente
- trastorno bipolar: en fase depresiva y en fase mixta.
- trastornos del humor persistentes:
ciclotimia y distimia.
-Otros trastornos
psicóticos: - trastorno esquizoafectivo
tipo depresivo o mixto.
- depresión post-esquizofrénica.
- trastornos del humor orgánicos debidos a
lesión o disfunción cerebral o a enfermedad somática.
- trastornos del humor debidos al consumo de
múltiples drogas o de otras sustancias psicótropas.
-Otros trastornos
afectivos: - demencia de Alzheimer con
depresión.
- demencia vascular con depresión.
- trastorno disfórico premenstrual.
- depresión post-parto.
-Otros trastornos
psiquiátricos: - trastorno de ansiedad fóbica.
- trastorno obsesivo compulsivo.
- Agorafobia y trastorno de pánico
- Estrés post-traumático
- trastornos de la conducta alimentaria.
- trastornos de la eliminación y del
control de los
impulsos.
- trastornos asociados al consumo de
cocaína.
-Otras enfermedades: - dolor crónico.
-
síndrome de colon irritable.
-
fibromialgia.
-
enuresis.
-Algunos trastornos
dermatológicos.
EFECTOS SECUNDARIOS.-
En general, y sin
distinguir entre los diferentes tipos de antidepresivos podemos citar: sequedad
de boca, estreñimiento, dificultades para la acomodación visual, dificultades
en la micción, confusión, agravamiento del glaucoma, somnolencia, disfunciones
sexuales, hipotensión, taquicardia, arritmias cardíacas, náuseas, flatulencia,
diarreas, insomnio, inquietud, irritabilidad, agitación, temblores, cefaleas,
edema en los tobillos, aumento de peso, convulsiones, etc.
CONTRAINDICACIONES.-
Hipertensión, glaucoma de
ángulo estrecho, prostatismo, epilepsia, enfermedad cardíaca, insuficiencia
hepática, enfermedad cerebrovascular, enfermedad cardiovascular,
agranulocitosis, (depresión de la médula ósea con decremento de linfocitos), epilepsia. (Disminuyen el umbral
anticonvulsivo).
INTERACCIONES CON OTROS
FÁRMACOS.-
Estos fármacos suelen
interaccionar con: alcohol, anticolinérgicos, litio, opioides, IMAO,
cimetidina, anticoagulantes orales, clozapina, teofilina, triptófano,
venlafaxina,etc.
(No usar un IMAO junto con
otros antidepresivos, hasta que no hayan pasado al menos 15 días desde la
cesación del mismo)
Es conveniente informar al
paciente que la respuesta terapéutica de estos fármacos oscila entre dos y
cuatro semanas, sin embargo, los efectos secundarios ocurren desde el inicio de
la ingesta, que los efectos se potencian con la ingesta de alcohol, y que se
debe tener precaución con embarazadas, niños y lactantes. Cuando se ha
conseguido el efecto terapéutico deseado es conveniente mantener el tratamiento
a la misma dosis, alrededor de unos dos meses más, para a continuación ir
reduciéndola de manera lenta y
progresiva hasta haber completado un periodo de unos seis meses. Si el
tratamiento se suprime de forma brusca puede aparecer el llamado síndrome de discontinuación que se
caracteriza por: vértigos, sensación de descargas eléctricas, náuseas, humor
bajo, cambios afectivos, parestesias, diarrea y espasmos abdominales, insomnio,
ansiedad y agitación.
En el caso de que se
combinen varios antidepresivos puede
aparecer el llamado “síndrome serotoninérgico” caracterizado por: fiebre,
inquietud, diaforesis, temblor, estremecimiento, mioclonías, confusión,
convulsiones, muerte.
Cuando al paciente se le
prescribe IMAO, es necesario advertirle que existen una serie de interacciones
con la comida y medicamentos, por lo que se deben evitar los alimentos ricos en
tiramina como son: bebidas alcohólicas como el vino especialmente, quesos
fermentados, escabeches, ahumados, higado, arenques, habas, etc. También es
conveniente evitar fármacos como antigripales, antipiréticos, descongestivos
nasales y anestésicos locales.
sábado, 2 de marzo de 2013
Breves consideraciones hacia los modelos mentales
MODELOS MENTALES.-
La denominación de modelo mental o “modelo situacional” fue acuñada por Johnson-Laird (1983) para definir la representación interna del significado de una situación o escenario al que se refiere la situación o problema que se le presenta al sujeto. Representación que la persona se construye sobre el contenido que incluye la situación, los procesos, causas e intenciones que contiene el problema (estímulos ansiógenos, cuadros depresivos, situaciones conflictivas como el estrés, el burnout y situaciones embarazosas como puede ser el mobbing).
Los frecuentes errores que encontramos durante la realización de una tarea o la solución de un problema que se nos presente ha ocasionado un amplio debate sobre si el pensamiento humano funciona exclusivamente bajo los principios del cálculo lógico-formal o actúa incorporando información adicional incluida en el contexto de la tarea o problema que se nos presenta.
Es sabido que las personas son capaces de aplicar las reglas de la lógica y así realizar inferencias formales concretas, se cometen por tanto errores cuando se aplica una deficiente interpretación de las premisas que ocasionaría efectos de conversión ilícita, de tal forma que un enunciado del tipo Todos los A son B se interpreta como todos los B son A.
Numerosos estudios avalan que el razonamiento deductivo que utilizan los sujetos se ve facilitado cuando los argumentos utilizados tienen significado y se ve dificultado cuando son abstractos. Los sujetos recurren a otros mecanismos cuando tienen que recurrir a otros mecanismos para la resolución de tareas o problemas.
Según Johnson –Laird (1983), los sujetos no razonan acudiendo exclusivamente a reglas de inferencia puramente lógicas, sino construyendo representaciones mentales de las premisas en las que se tienen también en cuenta factores contextuales o semánticos.
Desde la perspectiva de los modelos mentales, en la resolución de una inferencia deductiva están implicadas tres etapas: interpretación de cada una de las premisas, integración y validación.
- Ante un silogismo (conclusión, resultado), en primer lugar, las personas suelen construir un modelo mental de cada una de las premisas (antecedentes).
- La siguiente etapa es la de integración de las premisas. El sujeto, por el conocimiento que posee de modelos mentales anteriores elabora una nueva representación mental en el que integra la información de la segunda premisa con la primera teniendo en cuenta diferentes formas de integración.
- En la última fase, fase de validación, el sujeto comprueba que la conclusión es aplicable en todos los modelos mentales generados en la fase anterior..
Desde la perspectiva de los modelos mentales, la dificultad para decidir la validez de un problema deductivo radica en el número de modelos mentales construidos, a mayor número de ellos se presenta mayor dificultad.
La representación en la que consiste el modelo mental no depende sólo del problema que se nos presenta sino también de los recursos cognitivos que posea el sujeto, sino de la interacción entre lo uno y lo otro.
Los esquemas mentales delimitan las características personales y en gran medida son los responsables de cómo la persona percibe el mundo real en concreto. Los esquemas son representaciones de experiencias pasadas, guardadas en la memoria y que operan como filtros en el análisis de la información recibida en la actualidad.
La resolución de problemas en el estudio científico consta de tres modelos o enfoques teóricos: el conductual (resolución por ensayo y error), el Gestáltico (resolución por “insight”: el proceso de resolución consiste en reestructurar perceptualmente una situación que se encuentra alterada) y el cognitivo ,para quienes la resolución de un problema se reduce a la búsqueda en el espacio- problema construido del mejor operador que permita el paso de la situación inicial a la final, teniendo en cuenta las restricciones impuestas.
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